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lunes, 20 de mayo de 2013

Mila Esker Denori

¿Cómo tengo que educar?¿Se puede no educar ...y otras cuestiones que os(pre)ocupaban, se han compartido este Viernes 17 de Mayo a las 10h de la mañana en la Casa de Cultura de Astigarraga.

Más de un ventenar de Aitonas y Amoñas acudieron a la conferencia de Harituz :"QUIEN AMA, EDUCA" todo un exito !!!!

HARITUZ quiere agradecer a todas las personas que han hecho posible este evento y particularmente a OSTATXU de ANDRÉS nuestra Filósofa Asesora que imparte el curso de "Filosofía de la vida" durante el año en la Casa de Cultura de Astigarraga.

HARITUZ pide disculpas por el error que ha cometido el Diario Vasco con la fecha de celebración de la conferencia en su publicacion del viernes 17 de Mayo.

Por petición de los Aitonas y Amoñas se volvera a realizar más conferencias sobre este tema dado que la acogida de este tipo de charla fue muy buena.

En una sociedad donde las nuevas tecnologias nos facilitan mucha más información de la que somos capaces de asimilar, donde los jueces han aumentado su plantilla en miles de millones de personas, todos/as juzgamos al otro.
¿No sería conveniente que nos paráramos a reflexionar?





La Piedra


El distraído tropezó con ella.
El violento la utilizó como proyectil.
El emprendedor construyó con ella.
El campesino cansado la utilizó como asiento.
Para los niños fue como un juguete.
David mató a Goliat y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura.
En todos los casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en el hombre. No existe piedra en el camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.




--Anónimo

domingo, 19 de mayo de 2013

Mario Benedetti


Vives, Mario Benedetti, tú no has muerto.

Sí, ya sabemos que es cierto que un 17 de mayo de 2009 dejaste de existir, sabemos que tu pluma ya no derramará ni una gota más de sentimiento, y que las hojas de papel quedarán por siempre vacías sin tus gritos reclamando esa justicia, que tú -como otros- tampoco pudiste ver en tu tiempo; pero no has muerto...

Vives cada vez que alguien te nombra, cada vez que alguien lee tus poemas y cada vez que alguien expresa que te quiere, siempre vivo, en su recuerdo.

SÍNDROME

Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en esos detalles.

( Mario Benedetti)


jueves, 16 de mayo de 2013

Catedráticas del hogar


¿Hay algo más deshonroso hoy en día que estar casado con una mujer que “no trabaja”?

Por ejemplo, Rosa

Hace calceta, hila lana, va a clase de arte dos veces a la semana y actualmente está confeccionando un tapiz de dos metros que ha diseñado ella misma para el salón. También se afana en preparar unas cien comidas por semana, plancha una docena de camisas, friega y encera el suelo, pasea al perro e invita a cenar a sus suegros una vez por semana.

Pero “no trabaja”.

Le toca comprobar la temperatura de al menos dos frentes por semana (para ver si hay fiebre), revisa tantos deberes que podría sacarse una carrera en la Universidad de Deusto, lleva el presupuesto familiar, encuentra cosas en el desván que ningún ser humano podría encontrar, le recuerda a Ramón que se peine todas las mañanas, anima a Belén cuando le sale un grano en la cara y restaura muebles.

Hace las compras, localiza las ofertas, lava la ropa deportiva, le sigue la pista a la ropa interior de todo el mundo, contesta la correspondencia familiar, se asegura de que nadie pierda un anillo por el desagüe del baño y se ocupa de los problemas médicos pocos graves.

Pero “no trabaja”.

Corta el pelo, limpia el filtro del horno, le corta las uñas al perro, enseña a bailar el vals a los miembros masculinos de la familia, pasa la aspiradora, pone golosinas junto con el almuerzo para sorprender a los niños a mediodía, cuelga los abrigos, frota los pies cuando se quedan fríos, hace reír cuando hace falta y también cuando no, quita astillas, da consejos sobre cómo echarse sombra en los ojos, anuncia si es día de lluvia y archiva las fotografías familiares.

No deja que nadie salga de casa sin un beso; arropa a Belén en la cama todas las noches (a pesar de que tiene catorce años y es casi tan alta como su madre); se sabe los teléfonos de toda la familia y amigos, cambia de sitio los sofás; escucha con solemnidad cuando algún miembro de la familia declara que va a ser bombero, un atleta famoso o un extraordinario abogado. Pero, ¿y trabajar? Me temo que no.

Rosa alarga los bajos a los vaqueros, hace arreglos de fontanería, se acuerda de preparar espaguetis dos veces a la semana, guarda montones de recortes de periódico, hace yoga cada mañana para mantener la línea y la paciencia, le explica pacientemente a Ramón por qué no puede llevar la misma camisa 18 días seguidos y fabrica ella misma las tarjetas de navidad.

Rosa no va a ninguna oficina, no hace intervenciones de neurocirugía, no conduce un camión, no pertenece a ningún sindicato, no mecanografía cartas, no vende ropa, no presenta ningún problema de la tele y ni siquiera se dedica a la lucha libre.

Resumiendo, “no trabaja”.

Es muy común, que cuando se les pregunta a mujeres en qué trabaja, respondan, No trabajo, desvalorizando todo el trabajo real que realizan las 24 horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año en sus casas.

No desvalorices todo lo que haces, con la simple frase Yo no trabajo, porque tu trabajo es muy valioso e importante.

*Tomado de Sopa de Pollo y adaptado por Harituz.

lunes, 13 de mayo de 2013

La felicidad



En cierta ocasión, se reunieron todos los Dioses y decidieron crear al hombre y la mujer, y planearon hacerlo a su imagen y semejanza.

Entonces uno de ellos dijo:

- “Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra… debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, ya que, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, pero… ¿qué les quitamos?”

Después de mucho pensar otro dijo:

- “¡Ya sé, vamos a quitarles la felicidad!... pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás”.

Propuso el primero:

- “Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo”, a lo que inmediatamente repuso otro:

- “No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está”.

Luego propuso otro:

- “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar”, y otro contestó:

- “No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir una esquina por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrarán”.

Uno más dijo:

- “Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra”. Y le dijeron:

- “No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros”.

El último de ellos, que era un Dios que había permanecido en silencio, escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:

- “Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren”

Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono:

- “¿Dónde?”

- “La esconderemos dentro de ellos mismos… estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”.

Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo...

viernes, 10 de mayo de 2013

Mari (diosa vasca)



Mari, personificación de la madre tierra, es reina de la naturaleza y de todos los elementos que la componen. Generalmente se presenta con cuerpo y rostro de mujer, elegantemente vestida (generalmente de verde), pudiendo aparecer también en forma híbrida de árbol y de mujer con patas de cabra y garras de ave rapaz, o como una mujer de fuego, un arco iris inflamado o un caballo que arrastra las nubes.1En su forma de mujer aparece con abundante cabellera rubia que peina, al sol, con un peine de oro.

Habita en cuevas en diferentes montes, aunque su morada principal se sitúa en la cueva ubicada en la impresionante pared vertical este del Amboto, justo bajo la cumbre. En estas cuevas recibe a sus fieles, los cuales deben guardar un estricto protocolo:

· Se le debe tutear (hablándole en hika).

· Hay que salir de la cueva de la misma forma que se entró.

· No hay que sentarse nunca, incluso recibiendo la invitación de hacerlo, mientras se habla con ella.

Mari es la señora de la tierra y los meteoros. Tiene el dominio de las fuerzas del clima y del interior de la tierra. Entre sus misiones está el castigar la mentira, el robo y el orgullo. De ella vienen los bienes de la tierra y el agua de los manantiales.

Con los hombres se comporta de forma tiránica, o todo lo contrario, los llega a enamorar mostrándose como una mujer dócil y trabajadora, pero siempre con fin de impartir justicia por medio de la regla del no: si mientes, negando que posees algo que sí es tuyo, Mari te lo quita. Así, efectivamente, ya no lo tienes, y se produce la justicia. Presagia las tormentas y determina el clima. Además se la conoce por su capacidad para volar. Cuando está en su morada de Amboto, la cumbre está entre nubes; esto es la manifestación de su presencia.

domingo, 5 de mayo de 2013

Carta a una hija/o


Mi querida hija el día que me veas vieja, te pido... por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor.
  Y recuerda los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida. El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos. Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija...
Mamá