La violencia machista sobrevive en las parejas más jóvenes
La violencia machista no es solo un problema de parejas casadas, como
creen muchos adolescentes, que siguen perpetuando estos comportamientos
con relaciones enfermizas. Tras años de avances en igualdad, los
expertos alertan de que falla la educación y de que sigue dominando una
visión romántica del amor en la que las chicas lo aguantan todo,
seducidas por una figura dominante y protectora. Según los sociólogos,
los adolescentes se saben la teoría y racionalmente rechazan la
violencia, pero alertan de que el nivel de machismo es demasiado elevado
para una generación que ha crecido en el siglo XXI.
Soledad Cazorla, fiscal de sala delegada contra la Violencia de Género,
se muestra “perpleja” ante el fenómeno: “Me produce sorpresa que roles
que entendíamos que eran del pasado se puedan repetir en gente muy joven
que suponíamos que había asumido su dignidad”. El 25% de las mujeres
atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad 8 de marzo de
Fuenlabrada (Madrid) eran menores de 25 años, frente al 23% del año
anterior. En Andalucía se presentaron 78 denuncias por violencia de
género contra menores de edad a lo largo de 2012; una cifra que, según
el Instituto Andaluz de la Mujer, supera a las de periodos anteriores. Y
cada año la media de edad es inferior al anterior.
El comportamiento de los jóvenes en sus primeras parejas funciona
principalmente por imitación. Actúan de manera análoga a sus referentes,
entre los que destacan su familia, su entorno social y los medios de
comunicación, especialmente la televisión. “Internet, el cine, las
series... nos hacen asumir ciertos roles y normalizar la violencia.
Historias como
Crepúsculo o
Cincuenta sombras de Grey
son muy nocivas porque hacen pensar a las chicas que pueden con los
malotes”, considera Soledad Ruiz, directora del Instituto Andaluz de la
Mujer, que hace seis meses puso en marcha un programa de atención
psicológica para adolescentes maltratadas que atendió a 30 chicas en el
primer trimestre del año. Siguen pesando todavía 21 siglos de sociedades
machistas.
A la inseguridad y la falta de autoestima, se le suma una falta de
referentes, especialmente para los chicos. “Tarzán ha dejado de ser el
héroe y ahora es muy difícil decir quién lo es. Estamos en un momento de
polarización en que se ha asumido el empoderamiento de la mujer en la
sociedad, pero todavía no se acaba de admitir que es necesario cierto
desempoderamiento de los hombres”, alega Hilario Sáez, sociólogo de
Hombres para la Igualdad. Lo que sí constata en talleres en los
institutos es que hay adolescentes que se siguen declarando machistas:
“Para mandar entre hombres, hay que distinguirse de las mujeres y de los
niños. A esa edad, hay que ser el más fuerte y eso se va haciendo
mediante pruebas de masculinidad. Tienen mucha presión y el que más
habla, habla por los demás. Siempre se le suman otros que quieren ser
identificados con el fuerte”, cuenta.
“La vacuna contra la violencia es la educación, y hay que luchar en el
ámbito preventivo para evitar que se reproduzcan los comportamientos
machistas porque cuando actuamos la justicia o la policía, el daño ya
está hecho”, opina Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de
Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial.