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miércoles, 17 de abril de 2013

El amor no malcría



No hay mayor milagro en la existencia de un ser humano, que el nacimiento de una nueva vida.
Tener un hijo/a, es una experiencia única que requiere creatividad, empatía y toneladas de amor incondicional.
Muchas veces confundimos sobreproteger con amar. La sobreprotección resta autonomía e impide un desarrollo saludable pero no por el contrario el amor. Esto no quiere decir que haya que darle a los niños todo lo que piden. Una forma fácil de distinguir dónde no hay restricciones es en las necesidades afectivas. Tocar, abrazar, acariciar mimar… Éstas necesidades son innatas en nuestra especie y contribuyen a la seguridad afectiva de todo ser humano, por ello no deben ser nunca limitadas, no así aquellas cosas que se pueden comprar o consumir.

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